sábado, 22 de octubre de 2011

Margin Call y el esoterismo

Ayer vi la película Margin Call y me quedé con la incómoda sensación de ser un poco estúpido porque no me enteré bien de qué era lo que había descubierto el joven empleado al que su recién despedido jefe le pasa unos datos y le aconseja que se ande con cuidado. Durante la película se emplea una jerga económica de alto nivel que en ocasiones me resultó difícil de seguir. Al salir ignoraba incluso si el título era una frase hecha con algún significado o simplemente tenía que traducirlo literalmente.
Hoy he conseguido averiguar que el título, efectivamente, es una frase hecha que se usa en el argot económico y que tiene un significado muy pertinente al contenido de la película. No, no voy a explicar aquí cuál es ese significado: he averiguado que significa algo, sí, pero no me veo capaz de explicarlo por mí mismo, de modo que me sigo sintiendo estúpido.
Entonces me he puesto a buscar en internet críticas sobre la película. Como era de esperar he encontrado muchas, pero todas se parecen tanto y son tan superficiales y tópicas que no me han aportado nada, en especial no he leído ninguna que trate de explicar qué era lo que le sucedía al banco para que todo el mundo se pusiera tan nervioso. Y, por supuesto, ninguna menciona el título ni ilumina al lector con su significado. Todos se quedan en las frases ambiguas: fulanito descubre unos datos que demuestran que el banco está en peligro y todos corren para salvarse sin importarles quién pierda.
No he mejorado mi autoestima, pero me ha quedado un poco más claro que somos muchos los que no tenemos ni idea de lo que pasa, incluso algunos con valorada pluma en prestigiosos medios, y que por eso, precisamente, puede pasar lo que pasa: pueden abusar de la ignorancia de todos cuantos vemos pasar las cosas como si estuviéramos viendo una película: valoramos a los actores y nos quedamos sin entender el guión. Y así nos va.

lunes, 10 de octubre de 2011

Ofendidos

Cuando alguien se declara ofendido como miembro de una comunidad (catalán, cristiano, socio del Granada o lo que sea) por las declaraciones de otro, normalmente es porque no tiene argumentos para rebatirlas.
Quien haya leído algún artículo de este blog sabrá que no soy precisamente un defensor de los nacionalismos y mucho menos simpatizante de CiU, pero ya es la segunda vez que escribo para defender a políticos de dicha coalición porque a sus declaraciones, los aludidos (mejor dicho, los políticos de los aludidos) no les han sabido oponer ningún pensamiento o idea sino la declaración del sentimiento de ofendidos.
Mal vamos cuando nuestros políticos apelan a los sentimientos y no a las ideas y a la razón y quienes hayan leído las recientes declaraciones de Durán Lleida a propósito del PER y la polémica que han suscitado ( El País, 10/10/2011) habrán podido comprobar que hay, en efecto, mucho político ofendido pero ninguno que aporte dato alguno que indique que lo que Durán afirma no sea cierto.
Ninguno de ellos dice a qué dedican sus horas los que reciben el subsidio, puesto que a trabajar en la economía sumergida ya sabemos que no, porque al parecer eso sí lo saben nuestros políticos. ¿Qué hacen entonces? ¿Colaboran en ONGs? ¿Ayudan, quizá, a sus mujeres en las tareas domésticas de sus propias casas? ¿Realizan tal vez algún servicio para la comunidad en la que viven? ¿Acuden a las bibliotecas o se han apuntado a cursos para aprender inglés, informática o a jugar al ajedrez? No los sabemos, sólo sabemos que los políticos que quieren sus votos se sienten ofendidos como andaluces o extremeños, según de dónde sean, y que no son capaces de hacer otra cosa.
¿Vamos a seguir votándolos? ¿Otros cuatro años más con estos dirigentes mediocres que sólo saben cultivar las diferencias para poder así arañar un puñado de votos y poder seguir ocupando unos puestos y cobrando del Estado un dinero que no merecen?
Basta ya.

La solidaridad de los tenistas (Nadal, Ferrer, Sánchez Vicario, Corretja y otros) con las especulaciones fallidas de su colega Gimeno

Algunos de los mejores tenistas españoles (actuales, como Nadal o Ferrer, y de generaciones pasadas, como Sánchez Vicario, Corretja e incluso Gisbert y Arilla) han decidido organizar un homenaje a Andrés Gimeno, uno de los pioneros del tenis español porque, dice, está en una mala situación económica.

La solidaridad siempre es buena, aunque sólo sea gremial, pero no está de más que conozcamos los motivos de ese acto solidario, promovido y protagonizado por unos tenistas de élite. ¿Ha sufrido Andrés Gimeno algún percance que le impida moverse con normalidad y tenga que afrontar grandes gastos para habilitar su casa? ¿Tal vez algún familiar cercano ha contraído alguna enfermedad cuyo tratamiento implique pagar mucho dinero? ¿Se le ha hundido la casa por culpa de alguna catástrofe natural?
 
No. Según él mismo ha declarado en varias entrevistas, la situación en la que ahora se encuentra proviene de unas inversiones equivocadas. En sus propias palabras: Cuando llegó la crisis, recibí tres palos muy fuertes por unas inversiones equivocadas y las devaluaciones inmobiliarias (Entrevista en El País, 10/10/2011). Es decir, quería especular y le salió mal. Ahora dice que sólo aspira a llevar una vida sencilla, pero tranquila.

Bueno, es lo que querría también la mayoría no ya de los que invirtieron en inmuebles y les salió el tiro por la culata, sino de los que se han visto en la calle porque la empresa para la que trabajaban fue la que invirtió mal o simplemente su negocio no funcionó como esperaba y se ha visto obligada a cerrar o los ha despedido para no mermar sus beneficios.

Para todos ellos, sin embargo, no he oído que nuestra élite tenista haya organizado ningún tipo de homenaje, aunque seguramente lo merecerían tanto o más que Andrés Gimeno quien, por lo visto, ha alcanzado la categoría de un gran banco, too big to fail, al que han acudido a socorrer con rapidez sus colegas tenistas, no con su dinero, claro, porque ellos sólo ponen su ratito de diversión jugando al tenis y de paso mejoran su imagen de cara a la galería, sino con el de los que paguen por ir a verlos pasárselo bien.
Pero que nadie dude de que son un grupo de buenos chicos (y no tan chicos) solidarios con los menos favorecidos y que, además de ayudar al necesitado de élite, seguro que tienen su domicilio fiscal en España y pagan religiosamente todos sus impuestos para ayudar a que su apreciada patria, a la que con tanto orgullo dicen defender, se recupere también de su difícil momento económico, y con ella los necesitados que no son de élite ni la cagan cuando invierten.

Que así sea.

domingo, 9 de octubre de 2011

Aquí no paga nadie: Cajas de ahorros, Gürtel, Palau, Pretoria, Marbella... y ahora llegan las elecciones ¿qué haremos?

Se habla mucho durante estos días de los ejecutivos de las cajas de ahorros que las llevaron a la ruina y salieron de ellas por la puerta de atrás tras asegurarse unas indemnizaciones y unas pensiones de millones de euros. Dicen que son legales porque las aprobaron los respectivos consejos de administación. No dudo de que fue así, pero lo que es más que dudoso es que los miembros de dichos consejos de administración se preocuparan lo más mínimo por el funcionamiento de la empresa que regían.
Lo normal es que un consejo de administración lo formen personas que tienen interés en que la emprea funcione bien porque tienen su propio capital invertido en ellas pero, como sabemos, ese no era el caso de las cajas de ahorros, cuyos consejos estaban formados por representantes de instituciones dominadas por los partidos políticos y por las propias cajas, ya que eran las que financiaban a los partidos y muchas de las actuaciones de las entidades a las que representaban los consejeros, formando así un círculo vicioso y letal para la empresa.
Resulta difícil no preguntarse qué sabían muchos de los miembros de los consejos del funcionamiento de la empresa de la que eran consejeros y, más aún, qué les importaba cuál era ese funcionamiento. Su única misión no parece que fuera otra que cobrar las dietas, ostentar el privilegio, servir fielmente al partido que les había puesto allí (directamente o a través de la institución que representaran) y, sobre todo, asegurarse un buen trato de la caja para la entidad que representaban (Ayuntamiento, Asociación o lo que fuera: todas necesitaban que las caja les otorgaran préstamos o les financiaran actividades).
No sólo, pues, los directivos que se autootorgaron las indemnizaciones y pensiones actuaron mal, sino también todos los miembros de los consejos de administración que aprobaron esas otorgaciones o que asintieron cuando se les sometió a votación la aprobación de la gestión de unos dirigentes que estaban llevando la empresa a la ruina. ¿Cómo podían aprobar una gestión que o bien desconocían o bien no tenían la capacidad suficiente para valorar? ¿Cuál es su responsabilidad en lo que ha sucedido?
No se habla de ellos en los medios de comunicación. Tampoco se habla mucho del Banco de España, tan loado hace una temporada, cuando se lo consideró el artífice de que los bancos españoles no estuvieran tan mal como los de los países de nuestro entorno (¿?). Ahora empiezan a oírse voces (del Partido Popular, claro, porque es otra forma de atacar al gobierno, pero sucedería lo contrario si las cosas hubieran sido al revés) criticando su labor, puesto que no parece que se diera cuenta de lo que estaba pasando.
Y, por desgracia, se habla muy poco de esos dirigentes que han hundido las cajas y se han enriquecido por haberlo hecho. Cada día, en cada medio de comunicación, deberían citarse sus nombres, cuál era su responsabilidad y cuánto se han llevado por haberla ejercido mal. Y si hay sospecha de que actuaron de forma delictiva deberían ser juzgados por ello: no deberíamos permitir que el simple hecho de que ya no ocupen sus cargos sirva como cortina que todo lo tape. No debemos perdonar que se hayan quedado con nuestro dinero.
Cualquier director de una sucursal de una caja de ahorros sabe que si concede un préstamo sin las garantías suficientes se juega el despido, que será considerado procedente y que no comportará, por descontado, ninguna indemnización ni una pensión vitalicia por haber efectuado mal su trabajo. Y si actúa de forma delicitiva sabe que él sí que será llevado a juicio.

Pero los directivos de las cajas de ahorros no son los únicos que han contribuido a llevar el país a la ruina y no han tenido que asumir ninguna responsabilidad ni pagar nada por ello. Junto a ellos tenemos a todo ese tropel de políticos que han estado despilfarrando el dinero público, bien de forma claramente incompetente o bien de forma claramente delincuente. En el primero de los casos no deberían permanecer ni un día más en sus puestos y en el segundo no deberían permanecer ni un día más en la calle: deberían estar en la cárcel, donde estaría (retomo el ejemplo) un trabajador de una caja de ahorros que hubiera cobrado una comisión por conceder un préstamo de forma irregular.
Pero no es así. En muchos casos todo el mundo sabe lo que pasa, pero nunca llega a formalizarse una acusación y, en otros casos, cuando se formulan acusaciones, cuando se sigue un procedimiento judicial, éste tarda tanto tiempo en llegar a su fin que a menudo los delitos han prescrito (¿cómo puede prescribir un delito por culpa de la incompetencia del sistema judicial que lo demora durante años?), en otras ocasiones todo acaba tan diluido o cae tanto en el olvido que al final nadie paga nada y en alguna otra circunstancia el procedimiento va pasando de juez en juez hasta que se da con el que acabará por tirarlo a la papelera.

¿Cómo acabará el caso Gürtel? ¿Y el caso Palau? ¿Alguna noticia del caso Pretoria? ¿Cómo acabó el caso de Marbella? ¿Alguien sabe cuál es la situación de los procesados? Pues sólo la sabemos de aquellos que, encima, se pasean con impunidad ante las cámaras de TVE, nada menos, o forman parte de las tertulias de las televisiones más retrógradas de nuestro país.
En el mejor de los casos, cuando es tanta la ropa sucia que ya resulta imposible esconderla toda, algún político dimite y esto ya le exime de toda responsabilidad, ya nadie le reclama nada. Supongo que es tan extraño ver dimitir a un político que cuando uno lo hace lo debemos considerar un gran triunfo de la democracia.
Somos así. Y mientras seamos así nos seguirá sucediendo lo que nos ha venido sucediendo durante tantos siglos. No sólo aceptamos se explotados y que se apropien de nuestros bienes (públicos) sino que a menudo vitoreamos a quienes nos pisotean. Por poner un ejemplo reciente ¿Alguien piensa que la duquesa de Alba es tan inmensamente rica porque se ha ganado el dinero con su esfuerzo? ¿Sabemos cómo trata a los que trabajan para ella? ¿Sabemos cuánto dinero en subvenciones ha recibido? ¿Sabemos de dónde ha salido su fortuna? ¿Sabemos cuánto declara en el IRPF? No, la inmensa mayoría no sabemos casi nada, pero las revistas del corazón, las televisiones (otra vez, abanderada, TVE, cuyo programa Corazón, Corazón se ha especializado en hagiofrafías de personajes de dudosa reputación) y, a cuenta de su boda, hasta la prensa general se han dedicado a presentárnosla como una abuelita marchosa y juguetona, la gente sale a la calle a vitorearla cuando decide casarse por la Iglesia a los 85 años (pasando por alto, ella, que se declara tan católica, que uno de los fines del matrimonio eclesiástico es la procreación...) y ya se la empieza a llamar la duquesa del pueblo, quizá el más tremendo oxímoron que haya oído jamás.

¿Vamos a seguir permitiendo todo esto? ¿El próximo 20 de Noviembre acudiremos como ovejas obedientes a votar las listas que nos presenten sin cuestionarnos si hay alguna alternativa mejor, nada que nos convenga más, alguna solución más justa y representativa? ¿Votaremos al Partido Popular porque estamos hartos de la incapacidad del PSOE? ¿Seremos tan ingenuos como para pensar que lo harán mejor? ¿No estamos al tanto de lo que ocurre en las comunidades donde no gobierna el PSOE? ¿Vamos a creernos que Rubalcaba será capaz de luchar contra todos, incluyendo su propio partido, para llevar a la práctica las bonitas intenciones que predica cada fin de semana? ¿Nos vamos a creer que Rajoy va a cambiar de manera de ser por el hecho de ser nombrado presidente del gobierno? ¿Alguien cree que con el Partido Popular vamos a disfrutar de una magnífica sanidad gratuita universal y una excelente educación pública?
¿Y ya está? ¿Con este maravilloso acto de la votación cuatrienal pensaremos que ya hemos cumplido con nuestro deber ciudadano? Peor aún, ¿no vamos a hacer nada ni que sea desde un punto de vista egoísta para mejorar nuestra situación? ¿Vamos a seguir permitiendo a nuestros mediocres políticos que sigan siendo nuestros dirigentes?
¿No vamos a decir nunca basta?

viernes, 30 de septiembre de 2011

Mas, Blanco y el idioma. ¿Hablan bien andaluces y gallegos? ¿Y los catalanes?

Los nacionalismos y las religiones son los elementos básicos de enfrentamiento entre personas desde hace siglos. Ambas cosas fomentan los fundamentalismos y el odio al otro y tienen a emerger cuando se producen situaciones de crisis, como la actual, porque por un lado crean la falsa sensación de la seguridad de pertenencia a un grupo y por otro sirven de distracción de los auténticos problemas.
En Catalunya, por poner un ejemplo que a mí me es próximo porque soy catalán y vivo en Catalunya, Jordi Pujol, en sus mucho años de mandato, fue transmitiendo machaconamente el sentimiento de que había que ser catalán por encima de todo y de que España era nuestro enemigo, que fue calando en una gran parte de la sociedad a la que tuvo la habilidad de inyectar la creencia de que ese sentimiento era el adecuado y cualquier otro era poco menos que traidor.
Una vez conseguido esto (gran mérito de Pujol, desde luego, eso no se le puede negar), la clase política no vio otro remedio para intentar ganar las elecciones catalanas que apuntarse al "pues yo más". De este modo, los socialistas pensaron que estaban obligados a jugar siempre en el terreno nacionalista, donde obviamente Pujol era imbatible.
Tantos años de erial político, escasez de pensamiento y mucha apelación al victimismo y a la superioridad catalana, nos legaron a un presidente cordobés (Montilla) cuyo máximo empeño recordable será el de intentar hablar en catalán medianamente bien, como si eso fuera lo importante, y dejar que dirigiera la política catalana la minoritaria Esquerra Republicana, precio que tenía que pagar para mantenerse en el poder.
Ahora ha regresado el pujolismo, reencarnado en esa figura de apariencia y verbo soberbios y un tanto chulescos que se dedica con esmero a proteger a las clases adineradas y a hundir más si cabe a los únicos castigados por la crisis: los trabajadores y aquellos que buscan trabajo. Eso sí, siempre con la palabra País en la boca.
En estos tiempos, Mas ha tenido la desfachatez de eliminar el impuesto de sucesiones de los grandes patrimonios, para después proponer vagamente un impuesto para ellos, sabiendo que no tiene competencias para hacerlo y escondiéndose tras un "lo propondremos a España y a Europa". Ha recortado salarios y presupuestos de los dos pilares del Estado del bienestar: la salud y la educación, siendo esta última el motor y la única herramienta de la que disponen los trabajadores para intentar ascender mínimamente en el escalafón social y económico.
Que nadie se deje engañar: al gobierno catalán NO le interesa que los catalanes tengan un buen nivel educativo. Si lo quisieran no quitarían la quinta hora lectiva, no utilizarían sólo el catalán como lengua vehicular sino que utilizarían también el castellano y el inglés, no recortarían presupuestos de colegios y universidades, no bajarían el sueldo de los profesores.
Por supuesto tampoco gastarían dinero en traducir películas al catalán, sino que lo gastarían en subtitularlas, para que los espectadores las pudieran disfrutar en su versión original al tiempo que mejoraban su comprensión de otros idiomas.
No buscarían votos miserablemente protegiendo las fiestas taurinas "catalanas" mientras persiguen las "españolas", porque no puede decirse que los toros embolados sean menos bárbaros que las corridas ni que favorezcan un elevamiento espiritual ni cultural. ¿Es cultura tirar del rabo a un toro y ponerle teas ardiendo en los cuernos?
No practicarían ese relativismo cultural que les lleva a tildar de figuras mundiales a mediocres escritores simplemente porque escriben en catalán y a hacer que los estudiantes acabane apartándose de la buena literatura al envainarles obligatoriamente algunos libros que tal vez ni merecían se editados.

Dicho esto, voy a defender a Mas en sus declaraciones de ayer en las que dijo que a veces no se entiende a los andaluces o a los gallegos cuando hablan en castellano. ¿Es que no es cierto? ¿Nadie ha visto nunca ningún programa de televisión en el que se entreviste a gente de la calle de algunos pueblos y ciudades y no se les entienda nada?
Algunas veces incluso las televisiones nacionales subtitulan sus declaraciones. ¿Eso no es admitir que no se les entiende? Pero claro, el nacionalismo cala hondo en todas partes y así José Blanco dice sentirse ofendido como gallego. ¿Son unas declaraciones apropiadas para un ministro del gobierno de España? ¿No debería más bien luchar para que todos los españoles tuvieran un nivel cultural que les permitiera hablar correctamente nuestro idioma común? ¿Cuando un andaluz se come la mitad de las sílabas de un palabra no podemos decir que no se le entiende y que habla mal? Incluso muchos ministros que tienden a suprimir la d de los participios hablan mal, porque no se dice "descansao", sino "descansado", y quien no lo diga así lo dice mal, sea andaluz, gallego, catalán o chino de habla hispana.

martes, 9 de agosto de 2011

Los disturbios de Londres y las elecciones del 20-N

Siempre me ha resultado sorprendente la facilidad con la que los electores eligen a quienes les perjudican en cuanto llegan al poder. Ahora tenemos el claro ejemplo del Reino Unido, en donde Cameron fue elegido no hace mucho y donde la gente ya se ha dado cuenta de lo que ha significado para ellos que los conservadores estén al mando.
Sucede que la izquierda no lo hace bien y entonces el electorado se cansa y decide pasarse al otro bando pero ¿algún trabajador del Reino Unido pensaba que votando a la derecha las cosas irían mejor para él? Creo que si antes de echar una papeleta en una urna se reflexionara un poco, ningún asalariado votaría a una opción de derechas, pero a los humanos nos dirigen más las pasiones que las reflexiones y cuando uno está cabreado con los que mandan pues vota a los otros y se acabó.

El problema es que algunas importantes decisiones que toma la derecha cuando está en el poder son irreversibles: cuando un gobernante decide privatizar lo que era de todos es prácticamente imposible que haya un camino de retorno. Si se privatiza la sanidad, los transportes, la educación o las pensiones luego ya nadie se atreve a revertir la situación salvo que los nuevos propietarios hayan exprimido tanto aquello que les han concedido que lo hayan llevado a la quiebra y al Estado no le toque más remedio que volver a invertir dinero público en ello. Y lo que pueden tener por seguro todos sus usuarios es que cuando un servicio se privatiza va ser más caro y peor siempre.

Las medidas que ha tomado Cameron desde que está en el poder han sido contrarias a los intereses de los trabajadores, lo cual no es una sorpresa, porque es un hombre de derechas que lidera un partido de derechas. Dada la situación económica actual, cuando todo el peso de la crisis se hace recaer sobre los más débiles mientras contemplan cómo grandes corporaciones, bancos, fondos de inversión y poseedores de grandes fortunas en general ven incrementados sus beneficios con la inestimable ayuda de agencias de rating y organismos económicos varios (FMI, BCE,…) lo más normal es que llegue un momento en el que la presión sea tanta que al final tenga que estallar por alguna parte, porque todos tenemos un límite

Así ha sucedido en Londres y se está extendiendo a otras ciudades de Inglaterra. El detonante, a veces, es lo de menos, algo alejado del núcleo de la custión. En este caso ha sido la muerte de un chico a manos de la policía. Si nos atuviéramos exclusivamente a ello podríamos pensar que lo que está sucediendo es exagerado (hasta la novia del chico muerto lo ha dicho, claro que antes de saber que su novio no había disparado contra la policía como esta había afirmado ¿la creyó ella? ¿Qué dirá ahora que un informe oficial lo ha revelado), pero es que hay que tener en cuenta la situación en la que se encuentran todos estos jóvenes que se han pasado a la violencia: viven en barrios dormitorio con escasez de servicios, acuden a escuelas mal dotadas, no tienen perspectivas de futuro: ¿qué estudios van a poderse permitir? ¿Qué trabajo van a tener con los pocos estudios de los que dispondrán? ¿Cuánto les van a pagar por un trabajo poco cualificado? ¿Qué seguridad de mantenerlo van a tener? ¿Cómo se podrán independizar y llevar su propia vida en una situación tan precaria? ¿Dónde y de qué van a vivir cuando los precios de todo están mucho más altos que lo que ellos podrán nunca pagar? ¿De qué ayuda van a disponer para poder hacerlo si el estado no colabora y sus padres están en una situación tan precaria como la suya o más porque no saben de qué van a vivir cuando se retiren y les quede una pensión ínfima y sin cobertura sanitaria?

Ante esta situación, al parecer Cameron ha encontrado una sola solución: más policías (ver noticia en El País). No es así, claro. Él sabe lo que sucede y por qué, pero no está en el gobierno para que el país mejore, sino para que mejoren aquellos a los que sirve, y no va a dictar ni una sola medida que beneficie a los de abajo mientras no pongan en peligro a los de arriba, cosa que de momento puede controlar con más represión.

Algo parecido ha pasado en Estados Unidos con su problema de déficit: el Tea Party, la fracción más radical del muy radical partido republicano, ha exprimido la situación en su beneficio cuanto ha podido, aún a riesgo de hundir a su propio país, del que seguro que en sus casas ondea la bandera. No les interesa el bien de Estados Unidos, les interesa pagar menos impuestos, enriquecerse a costa de que su país vea cómo sus infraestructuras y servicios se deterioran, como su trabajadores se empobrecen; han querido darle una lección a ese negro usurpador de una presidencia que consideran naturalmente suya y desde la que, además, ha intentado unas mínimas reformas que los defensores del fusil consideran propias de países comunistas.

Bueno, pues en España habrá elecciones el 20 de Noviembre. Si algo ha hecho bien este gobierno ha sido elegir una fecha tan simbólica, como es la del aniversario de la muerte de Franco, para que pensemos bien lo que vamos a votar y lo que significa que haya unos u otros en el poder, porque ya sabemos que la capacidad de hacer el bien de un gobierno en el mundo actual es limitada, pero la de hacer el mal no. Más allá incluso de tramas de corrupción y apropiaciones indebidas, más allá incluso de aeropuertos fantasmas o de desastres urbanísticos, más allá incluso de tierras míticas y tierras mitificadas; o si no que se lo pregunten a los habitantes de Poyales de Hoyo, que disponen de un gobierno municipal, en manos del Partido Popular, para el que parece que la guerra civil todavía no ha terminado. Y eso sí que es grave, muy grave.

domingo, 24 de julio de 2011

El catalán, la universidad y el futuro

Esta semana se publicaron las nota mínimas para acceder a todas las carrera de las distintas universidades de Catalunya (ver La Vanguardia del día 21 de julio de 2011) y, también, la carreras más demandadas y las menos demandadas en cada Universidad.
La carrera más demandada en la Universidad Autónoma de Barcelona es Medicina, con 907 solicitudes; la menos demandada es Estudis de francés i català, con 3. En la Universitat Pompeu Fabra la más demandada es Derecho, con 592 solicitudes, la que menos Traducció e intrerpretació. Llengua de signes catalans, con 5. En la Universidad de Lleida la más demandada es Medicina, con 694 solicitudes, la que menos Estudis catalans i occitans, con 5.
¿En serio se ofrecen estas carreras y se gastará dinero público en ellas? ¿Va a haber profesores dando clase a estos alumnos y aulas ocupadas por ellos?
Todos los gobiernos autonómicos catalanes se marcan siempre como uno de sus puntos más importantes el fomento del catalán. Desde hace años, el catalán es la única lengua vehicular en la enseñanza pública o subvencionada en Catalunya (no, sin embargo, la de algunos colegios a los que ciertos políticos catalanes envían a sus hijos). Es sabido que existe un régimen de sanciones para aquellos que no rotulen sus productos o establecimientos en catalán, también que en carreteras y transportes públicos existe rotulación exclusivamente en catalán y que si hay que añadir otro idioma se prefiere el inglés al castellano. No hay que olvidar, tampoco, la ridícula presión hecha a las productoras americanas para que traduzcan sus películas al catalán, y otros muchos ejemplos más que sería prolijo enumerar.
Los políticos, casi siempre, cuando dicen lo que les interesa argumentan que es lo que les interesa a todos los catalanes y no a ellos: el poble català quiere esto o lo otro, pontifican. Pero lo cierto es que el poble català parece poco interesado en hacer del idioma catalán bandera de nada, y la demanda de las carreras que se le ofrecen es una buena prueba de ello.
Los jóvenes quieren estudiar medicina, derecho, ingenierías o periodismo, y lo quieren hacer con los mejores profesores, les hablen en catalán, castellano o inglés. Bueno, en inglés ya les gustaría, porque como se han pasado la primaria, la ESO y el bachillerato estudiando catalán y en catalán no les han quedado muchas horas lectivas para aprender inglés; como en el cine ven las películas dobladas y no subtituladas (que es lo que debería promover el gobierno catalán: que subtitulen en catalán, si quieren, pero que respeten las lenguas originales de las películas) tampoco han podido habituarse a usar el poco que saben. De esta forma sus posibilidades de abrirse al mundo quedan muy limitadas, pero a lo mejor es lo que nuestro bienamado gobierno nacionalista quiere: que no quedemos todos aquí, para que cada vez seamos más catalanes (el tamaño no sé, pero la cantidad, al parecer, importa) y podamos reivindicar aquello que no sirve para nada, mientras la derecha catalana en el poder se aprovecha de nuestra pobre formación para seguir explotándonos, recortando prestaciones sociales y procurando poner su domicilio en algún país extranjero en el que se paguen pocos impuestos, eso sí rotulando en catalán y declarando su amor por Catalunya.